“Estamos deseando volver a las islas a las que nos une un pasado amazigh”

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JOSÉ FARRUJIA DE LA ROSA. Tinariwen surgió en 1982, en Tessalit, a raíz de las rebeliones tuaregs de finales de los 70 contra el gobierno de Malí, en la lucha por la autonomía de su pueblo. El grupo forjó su hipnótico estilo en el exilio argelino y libio entre la música tradicional, el pop norteafricano (chaabi, rai) y distintas variantes del rock occidental, inventando matices nuevos para la guitarra eléctrica. El día 12 de noviembre actuarán en Tenerife, en el marco del Otoño Cultural de la Fundación CajaCanarias.
 

En esta entrevista hablamos con Eyadou Ag Leche, bajista y uno de los miembros fundadores del grupo. TINARIWEN es una de las mejores bandas del siglo XXI en explotar la guitarra como instrumento. Habrían sido los favoritos de Hendrix, pero a cambio lo son de Robert Plant o Flea, entre otros. También han recibido elogios de U2 y Brian Eno.

Debutaron en la grabación en los primeros años 90. Poco después, en el 2002, con la edición de “The Radio Tisdas Sessions”, saltaron a la escena internacional, que comenzó a apreciar el “assouf”, ese estilo tan peculiar que aúna blues, rock, reggae y la música folk de los hombres azules del desierto. La publicación de álbumes como “Amassakoul” (2004), “Aman Iman” (2007) e “Imidiwan” (2009) acrecentaron su fama. En el 2013 recibieron el Grammy al Mejor Disco de World Music por su álbum “Tassili” (2012). Su último disco, “Emmaar” (2013), fue grabado cerca de The Joshua Tree, en el sur de California, debido a los problemas políticos y la difícil situación que siguen viviendo en el norte de Malí. Blues del desierto, rock subsahariano, alma amazigh… Entre canciones de lucha y cantos de esperanza, Tinariwen continúan renovando la cultura tuareg.

 ¿Qué impacto ha tenido en su música la situación política de su país? 
 Nuestras canciones están influenciadas por la cultura tamasheq, que es ancestral. Hablamos del desierto, del día a día, del amor, o de nuestro “assouf” (la nostalgia del desierto y la vida nómada). Pero nuestras canciones también hablan de nuestra gente, de las dificultades por las que llevan atravesando desde hace mucho tiempo. Por ejemplo, “Toumast Tincha” (que significa “nuestra gente ha sido vendida”) es una canción del último álbum que habla de la necesidad de que nuestro pueblo se rebele contra esta situación.
Ustedes representan una de las caras más reivindicativas de la música, han sufrido incluso arrestos… ¿Cuáles son los problemas de la comunidad tuareg que más les preocupan? 
 
 Son tantos los problemas… El gobierno de Malí nunca nos ha ayudado con las necesidades básicas: agua, salud, infraestructuras, educación… y lo que es esencial para nosotros, nuestra libertad, la libertad de movimiento. Hoy en día, debido a la situación política, miles de refugiados no pueden regresar a sus casas y viven en condiciones precarias. Sus canciones se inspiran en el folclore tuareg y también en influencias contemporáneas. 
¿Han encontrado en esta mezcla la combinación ideal para expresar su mensaje, sus anhelos? 
 
 Nos inspiramos básicamente en nuestra cultura tamasheq, en nuestra poesía ancestral, en nuestro folclore, por ejemplo el Tinde, una especie de trance musical que se basa en mujeres cantando y percusiones, y que se inspira en la danza del camello. Y las guitarras eléctricas siempre han sido parte de Tinariwen, nos dan nuestra particular autenticidad. Tinariwen tiene ya más de 30 años de trayectoria y siempre ha integrado a generaciones más jóvenes de músicos en su formación… con el paso del tiempo, se han incorporado músicos nuevos, cada uno ha aportado sus propias influencias. 
 ¿Qué destacaría del legado cultural amazigh? 
Sobre todo, su autenticidad y el cuidado y respeto que muestra por su entorno, por la naturaleza. Sobre nuestros hombros llevamos la responsabilidad de mantener vivo este legado, de perpetuarlo. 
 ¿La barrera del idioma complica esta tarea cuando se enfrentan a audiencias foráneas? 
 
No necesariamente. La música es un lenguaje universal. La gente no entiende nuestra lengua, pero sin embargo, siente nuestro “assouf”, nuestra nostalgia, nuestro “blues”.
 ¿En la sociedad contemporánea, globalizada, cómo se las ingenian para mantener la personalidad y la originalidad al componer? 
 Quizás el éxito de Tinariwen reside en que nuestra música sigue siendo auténtica, pero al mismo tiempo está abierta a muchas influencias. No tenemos puertas en nuestras casetas en el desierto… Siempre nos ha gustado improvisar y compartir la música con la gente. La última vez que Tinariwen estuvo en Canarias fue en el año 2009, en el WOMAD de Gran Canaria.
¿Qué recuerdos tienen de nuestra tierra? 
 Tenemos en mente una imagen muy bonita y espectacular de los paisajes… nos encantan los parajes naturales. Estamos deseando volver a las islas, con las que, en cierto sentido, nos une también un pasado amazigh. 
 
 ¿Cuáles son sus proyectos más inmediatos para el futuro ?
 
 Acabamos de terminar nuestra gira americana y actualmente estamos inmersos en la gira europea. Grabaremos un nuevo disco a principios del 2015. 

 — Publicado en: Suplemento El Perseguidor, nº 226. Diario de Avisos. Sábado 1 de noviembre de 2014.

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