El hachís, pilar de la economía de los bajos fondos

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El Rif es una región marcada por una ecología degradante, una economía bochornosa, un mundo urbano en crisis, a pesar de la amenaza permanente de la sequía y de la marginalización sigue siendo un país muy poblado. El cultivo y el tráfico del hachís siguen siendo su principal ventana para respirar económicamente. El Rif se ha convertido en el primer exportador mundial de hachís y en el primer proveedor del mercado europeo. El cultivo del hachís se extiende a 74.000 hectáreas  y ocupa unos 200.000 campesinos. El cánnabis se convierte en la principal fuente de divisas. Su capacidad exportadora puede alcanzar unos 5.750 millones de euros. No solamente la producción de hachís ha conocido una progresión espectacular, sino que el Rif se ha convertido en un centro de tráfico de drogas duras, la heroína y  la cocaína hacen estragos.

 La región está contaminada por la economía de los bajos fondos. Parte de las estructuras comerciales están en manos de las organizaciones criminales que se enriquecen a costa de la droga, la prostitución y de la inmigración ilegal. La patronal mafiosa controla los bancos. El chantaje, la compra y el soborno son reglas generales. El metro cuadrado de una parcela en las ciudades del Rif está por las nubes. La mafia ha basado su fuerza en la connivencia con los partidos y no será derrotada hasta que se corte el hilo con la política y la economía. La economía criminal constituye la expresión más acabada del desorden de la región. El desbarajuste llega al terrible extremo de que ni siquiera podemos calcular el -en cualquier caso enorme- monto de la masa monetaria que se mueve de un modo u otro. La economía se estructura en organizaciones mafiosas de tipo empresarial, con una acusada base étnico-cultural, y se articula mediante una red de alianzas estratégicas entre organizaciones análogas. El blanqueo de capitales dota de sentido a la mafia al enlazarla con la sociedad legal y a partir de ella con las instituciones públicas.  Los sociólogos conocen el problema y saben que cuando ello sucede ya no hay posibilidad de respuesta: sólo se puede terminar con el crimen cuando todavía es detectable como tal.

El asalto a las instituciones legítimas es la primera de las tareas de la criminalidad organizada, que dedica a la corrupción política uno de sus capítulos fundamentales de gasto por una simple cuestión de supervivencia.

 Los datos de la “mafieconomia” si se investiga arrojarán un resultado estremecedor. Los negocios se ocultan tras empresas aparentemente legales. Con el PAIDAR (Programa de Acción Integrado para el desarrollo y Ordenación de la Región Mediterránea de Marruecos) que se inició en 1996 y tuvo un coste de 580 millones de pesetas. El estudio hace un minucioso  diagnóstico de los graves problemas que afectan una amplia zona que incluye doce provincias con una población de casi seis millones de habitantes y que está acosada de un preocupante subdesarrollo. El área donde se invertirá afecta a las provincias de Larache, Tánger, Chefchauen, Taunate, Al-hoceima, Nador, Berkane-Taourirt, parte de las de Oujda, Tetuán , Sidi Kacem y Taza, una región de 40.860km2. El análisis que hace el “Paidar”de los problemas de la zona refleja que existe una superpoblación respecto a los recursos. Así, en el Rif hay 123 habitantes por kilómetro cuadrado, cuando en el resto de Marruecos es de 34 habitantes por kilómetro. El 60% de la población activa trabaja en el sector primario y se trata de un colectivo muy joven (casi el 50% tiene menos de 15 años y con un alto grado de analfabetismo el 62%).

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