El veneno del escorpión del Rif

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“Si el escorpión te pica usa su veneno para curar la herida”.

Es un dicho del Rif, un consejo de las abuelas, una tradición oral: lo único que tienen.

Explica la idiosincrasia de este pueblo, al cual, entre otras hazañas, se le puede considerar el precursor del anticolonialismo en el norte de África, de la lucha de guerrillas modernas –el mismísimo Che Guevara visitó a Abdelkrim en El Cairo-, y de las Repúblicas islámicas independientes.

Mis Astérix y Obélix de la Historia no fueron blancos y rubios, con ojos azules y acento de foie-gras; tampoco los vascos. Fueron campesinos del maremoto de piedras. El enemigo secular de España: los moros, sarracenos, los bereberes.

He de confesar mi admiración. Siguen en su sueño independentista, pero han recibido tantos palos que es difícil levantarse, seguir luchando con piedras o escopetillas en tiempos de la Bomba H y el derrumbamiento de Torres Gemelas. Ahora luchan por recuperar su memoria: un trabajo difícil si partes únicamente de la tradición oral y debes recurrir para ello a lenguas extranjeras.

Han sido gaseados por España con gas mostaza y por Marruecos con napalm. Utilizados en guerras ajenas: Franco se trajo a muchos para dar un toque de color a su alzamiento.

Su voz, ese idioma que no comparte Marruecos y el resto de lenguas enriquecidas por el árabe, permanece en silencio, como los escorpiones, bajo las piedras, tostándose al sol del Mediterráneo.

De nuestro legado en el Rif quedan las tapas (muy generosas), el gusto por el vino y su música (¿o será al revés?), los apodos de los mayores, “Caballo”, “Santiago”, “Moreno”, la fea arquitectura de Alhucemas: los rifeños no construían ciudades, eran pueblecitos diseminados por la montaña, les gusta el espacio como a los gallegos, que corra el tórrido aire.

De nuestro legado quedan los mutilados, el secreto a voces del gas, la brutalidad del colonialismo, la dominación sangrienta para después caer en un intencionado olvido, en un os dejamos en la boca del león…

Tuve la suerte de conocer a Mohamed Faragi. Y me quedo con una frase que dijo, repleta de sabiduría centenaria. Varios rifeños le picaban para que soltase uno de esos titulares que tanto nos gustan, una reivindicación para que España pagase en euros lo que no ha sabido pagar moralmente. Y él respondió.

“Los españoles hicieron con nosotros lo que quisieron. Entonces ellos estaban aquí y reinaban. Ahora nosotros estamos allí, en España. ¿Qué vamos a hacer? ¿Volver a luchar? Lo que nos hicieron lo hemos perdonado porque todos sufrimos mucho, todos somos humanos y los españoles son nuestros hermanos. La gente mayor como yo sólo quiere la paz”.

Mohamed Faragi, superviviente a los bombardeos químicos de la Guerra del Rif.

Javier Rada

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