Alhucemas: las revueltas de la dignidad rifeña

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JL NAVAZO

No ha sido solo el detonante, ha sido la gota que colmó el vaso de la paciencia en el Rif. La atroz muerte el pasado 27 de octubre de 2016 de Mohcen Fikri entre los desechos de un camión de recogida de basura, donde la policía había arrojado con desprecio sus cajas de pescado, ha marcado un antes y un después en las complejas relaciones de los rifeños con el Majzén. ¿El error de Fikri? No haber pagado esta vez la mordida habitual de 500 dirhams (sobre 50 euros) a la salida del puerto, lo que desencadenó primero su denuncia y posteriormente su muerte, en más que extrañas circunstancias.

El deceso de Fikri ha desencadenado un amplio movimiento popular actualmente en marcha con revindicaciones sociales, económicas y políticas arropado por la mayoría de la sociedad rifeña que, desde entonces, no deja de manifestarse pacíficamente pese a las agresiones conjuntas de los nuevos “baltajíes” y de las fuerzas de seguridad, desbordadas por la situación. No en vano, el movimiento de los indignados rifeños va alcanzando altas cotas de popularidad, llegando a concentrar en las calles de Alhucemas más de cien mil personas, es decir la mayor manifestación desde la independencia de Marruecos en 1956, logrando también un sonoro eco entre la emigración rifeña en Europa.

Detalle de una de las manifestaciones en Alhucemas, la histórica capital rifeña. Obsérvense las banderas de la independentista República del Rif. Enarboladas al principio con prudencia, hoy son centenares en cualquier acto organizado por el movimiento popular de la región. / FOTO Archivodel Autor

Mis interlocutores rifeños son claros: como ya adelanté en diciembre en Correo Diplomático, la intención del movimiento popular en palabras de Nasser Zafzafi era y es “seguir con las movilizaciones hasta que el Majzén retire su sistemática política represiva, continuando con las movilizaciones hasta que se cumplan los objetivos”. Y es que, efectivamente, las protestas no son puntuales, van mucho más allá de la muerte de Fikri pues en el Rif apunta Reda Benzaza, joven profesor de educación física en el colegio español Jovellanos, “sufrimos un linchamiento emocional constante”.

Junto a la tradicional reivindicación de rutas, colegios y hospitales, en particular para el tratamiento del cáncer que azota a la región, la población rifeña exige la derogación del Dahir 1.58.381, que sigue considerando Alhucemas como zona militarizada. Reda es contundente al respecto: “Lo que ocurre en el Rif es único en Marruecos, esta militarización de Alhucemas y su comarca no la sufre ni el Sáhara”.

El pasado 8 de noviembre con activistas del movimiento popular de Alhucemas. Al fondo y a la izquierda, Nasser Zafzafi, líder de los indignados rifeños. A la derecha el portavoz del movimiento, Reda Benzaza, profesor en el Colegio Español Gaspar Melchor de Jovellanos, de Alhucemas/ FOTO: Archivodel Autor

Por lo demás, todos los interlocutores del movimiento popular rifeño apuestan por una protesta firme pero pacífica, a la vez que reivindican la independencia del movimiento. Nasser es muy claro: “Si hay violencia, no vendrá de nuestra parte”. Y la violencia empieza a surgir, desde arriba, lo que indica que en Rabat alguien pudiera estar perdiendo los nervios. Si la policía se muestra más expeditiva y contundente, las cloacas del régimen no dudan en volver a sacar a la calle a los “baltajíes”, armados con palos, cadenas y cuchillos y a veces drogados.

Anas, otro activista, recuerda y reivindica también la historia: “Desde Annual en 1921 a las revueltas de 1958 y 1959, reprimidas a sangre y fuego por el Majzén”.

Mientras, desde Ceuta, ¿cómo ve la situación en Alhucemas la cualificada comunidad de origen rifeño asentada en la ciudad? Algunos con sana y lógica indignación y otros…., otros, los rifeños del Majzén doblemente traidores a España y al Rif, minimizando el problema y laborando chuite chuite en más de una red, mediática y ciudadana, altamente intoxicadora y de indudable marchamo marroquí.

El próximo lunes se celebra el sexto aniversario del Movimiento del 20 de febrero (M-20F), que en Alhucemas se tiñó de luto con la muerte de cinco jóvenes quemados en las instalaciones del Banco Chaabi (Banco Popular).

Haya salud.

Visto.

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