Alhucemas resiste

0
265

Tetuán / JL Navazo./ Ya el griego Platón, padre de la teoría del Estado y de un virtual comunismo social, exponía con su célebre mito de la caverna la diferencia entre la luz y las sombras, una genial alegoría entre la apariencia y la realidad que, en cierta forma, podemos extrapolar a la doliente realidad del Rif actual, preso de fuertes convulsiones y una grosera manipulación, no del “hirak” o el mismo Movimiento Popular Rifeño (MPR) si no del Estado profundo, el Majzén, cuyas élites gobernantes han cosechado un sonoro fracaso en la gestión de una región tradicionalmente machacada, olvidada y en la que la memoria histórica de la implacable y sangrienta represión de 1959 (sobre seis mil civiles muertos, un gran número de niños brutalmente forzados y mujeres ferozmente violadas por el ejército marroquí) o los violentos sucesos de 1984, durante los Años del Plomo, todavía late y sangra en la memoria común de los rifeños.

A título de ejemplo, la Instancia Equidad y Reconciliación (IER) que en otras regiones de Marruecos ha logrado superar entre la población los traumas de los Años del Plomo, ha fracasado en Alhucemas y el Rif. Algo que parece haber sido pasado por alto en Rabat. Una negligencia más.

Arrojemos pues algo de luz sobre los acontecimientos que está sufriendo Alhucemas y su entorno rifeño. Y “felicitar” al decadente régimen del Majzén, pues lo ha “conseguido”. Sus torpezas y manipulaciones, la última el pasado viernes, han avivado los rescoldos de la “hogra” (humillación).

Vayamos por partes:

  • Inicialmente, el régimen acusó al “hirak” (movimiento) de financiarse con la droga, el hachís. Algo esperpéntico, pues algunas ciudades del norte como Tánger son auténticas “lavadoras” a cielo abierto, mientras que bastantes negocios turísticos en Xauen han sido levantados con el “tabaco” de Ketama, por no hablar de Ceuta, una de las dos ciudades autónomas españolas en el Magreb, con sus cafetines, negocios varios y carne “halal”… Levantemos la mira y apuntemos más arriba: Marruecos no es solo el principal productor y exportador mundial de hachish, si no que solo en el periodo 2015 y 2016 según la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Crimen (UNODOC), la producción de 700 toneladas de hachish representó el 23% del Producto Interior Bruto (PIB) marroquí. Que el régimen se atreva a acusar al MPR de financiarse con la droga es, simplemente, obsceno y delirante.
  • A los más de treinta detenidos tras los altercados de este viernes (oficialmente solo 20), se les acusa de recibir “financiación” del exterior. En parte pudiera ser posible. Y lógico. ¿Acaso los rifeños del exterior no pueden enviar dinero a los rifeños del interior…? Partamos de que, para Rabat, la nacionalidad marroquí nunca se pierde transmitiéndose de padres a hijos. Y continuemos señalando que las divisas remitidas por los MRE (Marroquíes Residentes en el Extranjero), varios millones de personas, alivian la balanza de pagos del país.
  • Manipulación del extranjero, con veladas referencias a los Países Bajos, España y sobre todo y especialmente, Argelia. Señalemos solamente que el último caso no se sostiene. Una mera pasada geopolítica nos muestra que Argel no está interesado en la desestabilización del vecino Rif, pues ello contagiaría automáticamente a la poblada Cabilia argelina, lingüística y étnicamente poblada por imazighen (bereberes), como los rifeños y cuyo equilibrio político es muy frágil.
  • ¿El incidente del viernes en la mezquita de Alhucemas? Una provocación de los ulemas del ministro de Asuntos Islámicos y Habús, el racista Ahmed Toufiqh y sus instrucciones para que aprovechando la “jotba” (sermón) del viernes se desprestigiara, utilizando la religión, al movimiento rifeño. ¿Cómo no iba a “saltar” un indignado y pasional Zafzafi..? La violencia verbal, trufada de intoxicación y groseras manipulaciones fue la del ulema. Aquí hay relación causa-efecto, algo que no puede soslayarse. La “fitna” o división parte de ciertas políticas majzenianas, no de los rifeños.

Otro punto a considerar, en estos momentos, sería dilucidar que ha desencadenado la represión precisamente estos días, tras la estudiada provocación de la “jotba” del viernes.

A mi juicio confluirían dos determinantes en esta maniobra de manual:

  • Primero, aprovechar la inminencia del Ramadán (mes de ayuno obligatorio), iniciado el pasado 27. La represión, un día antes y en la madrugada del sábado, se abate en un momento en el que tradicionalmente baja la actividad (política, económica…) centrándose en la vida socio-religiosa y familiar, momento poco proclive a las manipulaciones
  • Segundo, política preventiva con un claro objetivo, abortar la gran movilización y huelga general prevista por el MPR para el 20 de julio, 59 aniversario de la batalla de Annual, en la que las tribus rifeñas de Tensamán y Beni Urriaguel batieron a las infortunadas tropas del general Fernández Silvestre. Una victoria rifeña, amazigh, bereber… de las que el régimen y la historiografía marroquí se han apropiado sin vergüenza ni pudor alguno. Este eventual nexo del 20 de julio, MPR-Annual, pone de los nervios a Rabat cuyo demagógico e intoxicador discurso al respecto es harto conocido.

En cuanto al Movimiento Popular Rifeño (MPR), no duda en desmarcarse tajantemente de cualquier acto de violencia o declaraciones maximalistas como las del ex preso político Mohamed Jelloul. “Somos radicalmente pacifistas y no independentistas”, declaraban el pasado viernes a CORREO DIPLOMÁTICO los militantes Nabil Ahmjik y Mohamed El Haki, mientras que Rida Benzaza reafirmaba contundentemente la “transversalidad” de un movimiento “en el que hay de todo, gente de izquierdas y de derechas, gente más religiosa y otra menos”, descartando en todo caso la adscripción islámica o islamista del MPR “algo de lo que se nos está acusando y no es verdad, en absoluto”. Nada nuevo, pues esos eran los principios que un apasionado Nasser Zafzafi sostenía ante CORREO DIPLOMÁTICO, mirando directamente a los ojos, en tres encuentros: el primero a mediados de noviembre pasado en la cafetería “Miramar” de Alhucemas, luego en Cala Bonita y más tarde cenando en un restaurante camino de Imzouren. Está claro que el MPR tiene su propia agenda mediática y de ella no se sale.

Pese al coraje y la visión del rey Mohamed VI, cuyo primer viaje oficial en octubre de 1999 tras ceñirse la corona de los alauís fue a Xauen y Alhucemas donde, en un emotivo encuentro se fundió en un abrazo con Said ben Mohamed ben Abdelkrim, uno de los hijos del insurgente Emir del Rif y su independentista “Republik”, Mohamed ben Abdelkrim El Jatabi; pese a la actuación real tras el terrible terremoto de Alhucemas de 24 de febrero de 2004, con su secuela de 600 muertos y destrucción, siendo decisivo el control de la gestión por Mohamed VI (allí estaba este escribano a pie de obra) para superar el caos y la corrupción administrativa; pese al lanzamiento en 2005 del ambicioso programa “Manarat Al Motawsit” (Alhucemas Villa Faro del Mediterráneo), cuyos raquíticos resultados y sombrías gestiones (sin ir más lejos la del Hospital de Cáncer, construido encima de la Wilaya, es un escándalo). Pese a todo, Alhucemas no despega, la región continua militarizada por el dahir de finales de los años cincuenta y los rifeños siguen sometidos a una obsesiva vigilancia policial.

Por lo demás, la falta de interlocutores entre ambas partes: ni el wali, ni el financiero metido a ministro Ajannouch arropado por su RNI, un partido de la Administración, ni El Omari, más de lo mismo, ambos además rifeños, tienen legitimidad a ojos de la ciudadanía. ¿Los partidos políticos…? Sus secciones locales, desde el PJD al PAM e incluso el Istiqlal, hacen causa común con el movimiento rifeño). Este es una de las claves de bóveda del problema, no solo en el Rif si no también en el resto de Marruecos: anulados los barones locales, desprestigiados los partidos políticos (¡en estas tierras solo vota el 36% de la población!), embarrada la burocracia administrativa, el único interlocutor legal y legítimo a la vez es el propio Monarca.

Vaya otro botón de muestra: el  gris y ambivalente papel del ubicuo Ilyas El Omari, presidente de la región Tánger-Tetuán-Alhucemas, cuya formación el PAM, Partido de la Autenticidad y Modernidad, cosechó con más de 40.000 votos obtenidos en buena parte gracias a la gestión del alcalde de Alhucemas, el doctor Boudra, dos de los cuatro escaños de la circunscripción y que durante la masiva manifestación del pasado 18 de mayo, desde Nueva York donde se encontraba, publicaba en su Facebook un post llamando al diálogo entre el “hirak” y las autoridades.

Sobre la marcha, vayan finalmente algunas reflexiones:

En cuanto al MPR debe abrir, sin renunciar a su agenda social y regionalista, un diálogo con el Estado a través de un interlocutor solvente y de prestigio, con cierta sensibilidad, como por ejemplo el Jefe de Gobierno, de origen amazigh por lo demás,  doctor Saeddîne El Othmani.

Y en lo que respecta al régimen marroquí, bien haría Rabat de entrada en:

  • Cesar y trasladar sin dilación a todo el personal del puerto de Alhucemas. Y “todo” es todo. Los parches no bastan.
  • Cesar al actual ministro de Asuntos Islámicos y Habús, el racista bouchichiya Ahmed Toufiqh y sus “virus” (¿acaso los rifeños son también “virus”, ministro?) cuya incompetencia es paralela a su ignorancia del noble sufismo. Sus torpes instrucciones a los imames de las mezquitas de Alhucemas, para la “jotba” (sermón) del pasado viernes, desencadenaron la situación actual.
  • Cesar al wali de la región Tánger-Tetuán-Alhucemas, Mohamed Yaâqobi, superado por los acontecimientos, más atento a sus intereses personales que a los de la res pública y poco respetuoso con la ley vigente.
  • Y disolver las “manadas” de rabiosos perros baltajíes (los Tonton Macoute del régimen), una grave amenaza para la paz social, autores de violencias y amenazas a una pacífica ciudadanía en Nador, Alhucemas, Beni Bufrah, Tetuán… y que un día pueden generar una desgracia irreparable.

Tampoco podemos obviar las altas tasas de cáncer que azotan la región, presuntamente causadas por el bombardeo por gases (iperita, mostaza) durante la cruenta guerra del Rif (1921-1927), enfrentando al ejército español que sostenía al sultán (el futuro Mohamed V) con las harkas independentistas de Abdelkrim El Jatabi. La relación, sin demostración ni visos de realidad, entre la guerra química y el cáncer es un mantra en el Rif que habría que despejar de una vez. Urge una investigación interdisciplinar a tres bandas, seria e independiente, entre Madrid, París y Rabat.

En cuanto a Mohamed VI, un rey visionario y con coraje, estimo sinceramente que debe ir tomando distancias con algunas de sus amistades tóxicas que están erosionando su imagen y fiarse más de su pueblo que, en líneas generales, le quiere y tiene en una gran estima no mayor, ciertamente, a la de este escribano del limes. En paralelo, debe sajar sin contemplaciones y limpiar de una vez una corrupta e inoperante administración que ahoga a los marroquíes. Quizás, como señalé hace días en CORREO DIPLOMÁTICO, haya que empezar a pensar en “matar” al Majzén para salvar la Monarquía… A Mohamed VI le va la Corona en ello. Como también adelanté hace años, el soberano alauí debería reflexionar sobre aquellas tardías palabras, camino del exilio, del rey Alfonso XIII: “Los cortesanos son la ruina de las monarquías“.

Alhucemas, la capital marroquí del Rif, resiste (la capital rifeña española es Melilla). Firme y pacífica, a pecho descubierto. El régimen majzení podrá segar una flor de lavanda (el aromático espliego es planta común en Alhucemas), pero no podrá evitar la florida eclosión de la primavera que se echa encima.

¡Cuídese, Majestad, del Majzén! Hay muy mala gente emboscada ahí, utilizando espuriamente su nombre y su prestigio…

¡Que Aláh bendiga el Rif!

Haya salud.

Visto

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here