Cuando el veneno cae del cielo

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Algunos estudios apuntan a que el alto índice de cánceres en el norte de Marruecos tiene relación con el uso de gas mostaza en la guerra del Rif

El taxista me dijo: «¿Sabes por qué Abdelkrim se rindió ante los españoles?». No contesté y él siguió con la explicación: «Porque no podía soportar ver morir a personas inocentes, mujeres y niños, ya sabes, por el gas». Se refería al uso de armas químicas por parte del Ejército español en la guerra del Rif, aquella que algunos historiadores, incluso hoy, llaman «pacificación de la zona». Después de la humillante derrota de Annual y de las dificultades para imponerse a unos combatientes conocedores del terreno y para sofocar una resistencia que amenazaba con contagiarse internacionalmente en plena era colonial, las autoridades peninsulares decidieron tirar, en alianza con Francia, gas mostaza sobre el enemigo. Cuentan los depositarios de la memoria oral que los que vivieron el episodio al gas lo llamaban arhaj, veneno. Lo que quizá no se sabía entonces era que el compuesto tendría consecuencias durante décadas.

En todo Marruecos hay manifestaciones cada dos por tres después de que el pasado mes de octubre muriera el pescador Fikhi intentando salvar su pescado de un camión de basura que lo acabó triturando en Alhucemas. Es precisamente en la antigua Villa Sanjurjo donde las plazas siguen llenas. No solo contra la impunidad de un sistema que continúa sometiendo a su ciudadanía a la arbitrariedad del incumplimiento del Estado de derecho, sino que también se reclaman servicios básicos que aún faltan en una zona tan históricamente castigada como es el Rif. Entre las demandas, una de las más importantes: un hospital oncológico. Parece ser que el cáncer golpea especialmente la zona, que el número de enfermos en el norte es escandalosamente elevado comparado con el resto del país. De hecho, cualquier persona que provenga de la región y haga un recuento familiar podrá llegar a la misma conclusión.

Sobre el porqué de esta incidencia de cáncer en el Rif no hay estudios exhaustivos que establezcan las causas, pero algunos apuntan a los efectos a largo plazo de aquel veneno caído del cielo. El mismo que en estos momentos cae sobre los sirios.

NAJAT EL HACHMI (Escritora)

Fuente: Elperiodico.com

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